Surcos Urbanos, tejiendo redes de soberanía alimentaria desde Wikitoki

El colectivo Surcos Urbanos trabaja en torno a la investigación y el desarrollo de proyectos participativos para avanzar hacia la soberanía alimentaria desde la ciudad. Dentro de las Residencias Wikiriki 2019-2020 de Wikitoki, organizó el Laboratorio AgroHulecológico, un taller enfocado a explorar los aspectos políticos de la alimentación. Hablamos con Raquel Clemente, Andrés Couceiro, Marianna Papapietro y Marian Simón para que nos cuenten en qué ha consistido el taller y qué impactos tiene el modelo agroalimentario actual.

¿Qué es Surcos Urbanos?

Marian Simón: Nos definimos como colectivo enfocado al urbanismo social y ecológicamente responsable, una frase que sintetiza lo que nos une. El nombre viene de la voluntad de abrir surcos en la ciudad para que pueda permear el campo y la naturaleza, donde se rompa esa disociación entre lo urbano y lo rural. Desde ese enfoque, nos hemos ido orientando bastante hacia la sostenibilidad alimentaria porque es un tema que desde el urbanismo se ha olvidado bastante.

En Wikitoki habéis hecho la residencia Laboratorio AgroHulecológico, ¿en qué ha consistido?

Andrés Couceiro: es un taller colaborativo sobre soberanía alimentaria que hemos diseñado para Wikitoki. En torno a la comida, tratamos de desgranar la situación global del sector agroalimentario y luego lo llevamos al territorio local, para ver qué redes hay aquí que puedan suponer una alternativa. Al final, el acto de comer es algo cotidiano que muchas veces hacemos de manera mecánica, pero a la vez tiene unas implicaciones muy trascendentales a todos los niveles.

Marianna Papapietro: Lo que hemos hecho es un análisis del sistema convencional en el que estamos metidas todas para ser más conscientes de sus impactos y a partir de ahí, favorecer un cambio en nuestro modelo de consumo. Nosotras venimos de Madrid, donde hemos llevado adelante muchos procesos parecidos, y hemos tratado de aplicar esa visión y herramientas a la comunidad de Wikitoki, adaptada a su territorio.

Durante la primera parte del taller, mostrasteis las rutas que hacen los alimentos y sus implicaciones a nivel económico, social, medioambiental… ¿Somos conscientes de todo lo que hay detrás de comprar un aguacate o una lata de atún?

Andrés Couceiro: En según qué contextos sí se conoce, pero sigue sorprendiendo mucho cuando explicamos cómo se organiza el sistema alimentario globalizado. Cogimos cuatro ejemplos, el aguacate, el atún, la soja y el café, y contamos cómo su producción y distribución afecta a los territorios. Ahí ves el impacto que supone el hecho de que podamos tener esos productos en cantidad y diversidad durante todo el año. La soja, por ejemplo, se produce a mansalva para alimentar el ganado en diferentes partes del mundo. A cambio de comer mucha carne en condiciones bastante pésimas, se están deforestando muchos territorios como el Amazonas.

“Queremos fortalecer las redes de producción, distribución y consumo que ya existen»

Raquel C. Pereiro: Cada alimento tiene su implicación. El aguacate es un caso significativo porque se ha hecho muy popular como producto ligado a dietas saludables. Pero ahí estamos viendo la salud y la nutrición desde un punto de vista individual, porque tiene un impacto ambiental enorme. En el levante español se ha intensificado su producción y está sustituyendo a los cítricos, que están tirados de precio. Se está cambiando de manera radical una tradición de producción hacia otra menos sostenible y transformando el territorio.

Marian Simón: Para esta parte, nos apoyamos mucho en las investigaciones de Carro de Combate. Parte de nuestro trabajo es trasladar herramientas que ya existen, porque hay gente que ha trabajado mucho estos temas y es importante que ese conocimiento llegue.

También habéis construido un mapa participativo que recoge iniciativas de soberanía alimentaria en el territorio de Euskadi, ¿qué importancia tienen los mapas como herramienta de transformación?

Marian Simón: Es una herramienta que, a través de ir dibujando y situando, permite reflexionar colectivamente. Hubo un primer mapa donde fuimos viendo el modelo agroalimentario global, y luego con este otro, visibilizamos las iniciativas de soberanía alimentaria que hay, añadiendo las que conocían las participantes en el taller. La idea también es ver cómo se pueden tejer redes entre lo que ya existe.

Marianna Papapietro: Le damos mucha importancia al análisis previo, porque creemos que cada comunidad tiene su solución. Cada uno de los hábitos alimentarios está relacionado con su comunidad y su historia.

“Apostamos por un modelo que se arraigue en el territorio en el que vives y que influya en lo que comes”

En la situación actual de crisis sanitaria por el Covid-19, ¿qué papel tienen estas redes de soberanía alimentaria?

Raquel C. Pereiro: Hemos estado hablando de ello en el taller y hemos visto que ha habido un retroceso en los grupos de consumo, pese a que es una opción de proximidad y un sistema completamente seguro tanto a nivel sanitario como social.

Andrés Couceiro: Se cree que lo que está en las cadenas alimentarias convencionales es más seguro, cuando en realidad sabemos que la inseguridad alimentaria está relacionada con los procesos industriales y las grandes distancias. Esto tenemos que visibilizarlo también porque las productoras están en una situación muy frágil y es algo que atenta contra del cambio de modelo que queremos conseguir.

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Laura Fernandez, periodista especializada en innovación social, empresarial y tecnológica. Desde hace más de 10 años crea contenidos relatando a través del lenguaje escrito y audiovisual.

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