Dentro de la DWeek, la Semana del Diseño organizada por Bilbao Bizkaia Design Council, las asociaciones Wikitoki, Karraskan y Eide idearon el 20 de noviembre un taller para experimentar en torno al diseño.

Al empezar el taller, todas las participantes de Labairu Express se equiparon con unas gafas especiales, capaces de ver el futuro. A partir de ese momento, comenzó un itinerario hacia dentro y hacia fuera, dirigido a explorar nuevas posibilidades de colaboración entre disciplinas muy diversas con el objetivo de avanzar hacia lo que podría ser el diseño en los próximos años.

El taller fue una invitación a personas que trabajan en el mundo del diseño desde diferentes disciplinas, de las más tradicionales, como el gráfico, el industrial o el de producto, a las relacionadas con el diseño de procesos y servicios o incluso otros sectores que pueden tener nexos en común, como las ciencias sociales, la tecnología o la comunicación. La intención era crear espacios de reflexión y diálogo desde una perspectiva lúdica, buscando nuevas formas de colaborar. Para ello, se pusieron en práctica las herramientas y estrategias que se utilizan desde diferentes disciplinas del diseño, con la intención de ver qué ocurre si se combinan entre ellas.

El itinerario consistió en cuatro dinámicas diferentes, ubicadas en diferentes lugares del barrio bilbaíno de Labairu, empezando por el espacio Matxin Diseinu Lantegia. Allí, el diseñador de producto Jon Abad invitó a las participantes a identificar sus capacidades personales y trasladarlas a la construcción de un objeto, siguiendo los principios del prototipado. Este primer ejercicio sirvió para compartir las habilidades, conocimientos y experiencias personales de cada una, así como las diferentes formas de entender qué es el diseño.

Foto: Olga Ruiz.

El viaje continuó con un paseo hasta el Mercado de Labairu, donde comenzó el segundo taller, dirigido por el diseñador de UX Lander Balza. En esta actividad, las viajeras futuristas se dividieron por grupos y respondieron al reto de combinar las habilidades que mejor pueden favorecer la colaboración, para luego crear un pintxo capaz de representarlas. De ahí surgieron, por ejemplo, el Gildápolis, un pintxo que une diversidad e integración, el pintxo Umami de colaboración horizontal e integradora, o el iMar iMontaña, que mezcla arquitectura, territorio y espacios virtuales.

Foto: Olga Ruiz.

Tras un pequeño descanso para probar los pintxos, la siguiente estación de Labairu Express consistió en elaborar un plan de actuación por grupos, creando así posibles viajes de colaboración que permitieran poner en práctica las capacidades colectivas. Esta dinámica estuvo dirigida por Eider Aldape de Maraka, estudio especializado en el diseño de servicios. Las propuestas que surgieron de este ejercicio tuvieron mucho que ver con favorecer espacios de encuentro entre ciudadanía, personas expertas e instituciones para codiseñar soluciones frente a retos sociales.

Foto: Olga Ruiz.

Finalmente, la última parada del viaje se realizó en un espacio de trabajo compartido ubicado en un edificio industrial de la calle Enrique Eguren. Allí, el especialista en diseño sonoro Alberto de la Hoz y la artista performativa Saioa Olmo dirigieron un ejercicio de proyección de susurros hacia el futuro. Cada persona grabó una frase en forma de deseo, advertencia, consejo o reflexión, para que puedan escucharlo las diseñadoras y diseñadores de las próximas décadas.

Foto: Olga Ruiz.

Todos los resultados de este viaje hacia el futuro del diseño se introducirán en una cápsula del tiempo, con la intención de que puedan ayudar a imaginar y proyectar un futuro de diseño en colaboración. La cápsula irá circulando por los espacios de los y las diferentes agentes durante los próximos 10 años, y se abrirá de nuevo en 2030.

Labairu Express, una puerta dimensional al futuro del diseño

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